Los Urrutias

El toro por los cuernos

La Verdad publica hoy (22 de noviembre de 2017) en su diario digital hasta tres artículos relacionados con el Mar Menor. Recoge en su página web unas declaraciones de la portavoz del Gobierno Regional en las que urge al Comité Científico a emitir su informe sobre el Mar Menor; el resultado de una investigación de la UPCT en la que se «abre el camino hacia una agricultura circular» (¿?); y un artículo de opinión «Recuperar el Mar Menor sin pausa, pero sin prisa«.
Las prisas siempre han sido malas consejeras. Cuando el Gobierno Regional se ha decidido, por fin, a nombrar un Director General para el Mar Menor lo menos que debería hacer (por coherencia y respeto profesional) es dejarlo trabajar. Si en 2010 «El Mar Menor está mejor que nunca y no vamos a reducir regadíos«, en palabras del Consejero de Agricultura, creo que no corresponde ahora salir «como pollo sin cabeza» porque «nosotros necesitamos actuar ya» en palabras de la portavoz, y más tratándose de gobiernos, el de entonces y el de ahora, correspondientes al mismo partido.
Ya hemos expuesto en esta página cuáles son, en nuestra opinión, las líneas de actuación que deben llevar a tener, si no el Mar Menor que fue, al menos un Mar Menor con posibilidades de mantenerse con un alto nivel de calidad en un futuro.
Insistimos en que es necesario, imprescindible, tener herramientas tecnológicas, disponibles en el estado actual de la ciencia y la técnica, que permitan evaluar la respuesta del mar ante escenarios distintos. Bienvenidas las técnicas que permitan reducir los niveles de nitratos que la agricultura aporta al Mar Menor, bienvenido el aprovechamiento, hasta la última gota, de los recursos hídricos, y cualquier otro adelanto científico que minore el impacto de la agricultura en el Mar Menor.
Aun cuando los orígenes del problema parecen estar claros,no se trata de culpabilizar a nadie. Se trata de identificar, con precisión, el problema a resolver, las posibles actuaciones para resolverlo, prever las consecuencias de la implantación de cada una de las actuaciones y por último la puesta en marcha de las actuaciones que se consideren efectivas. Actuar por actuar y legislar porque hay que hacer algo es dar palos de ciego en la resolución de un problema, que lo que necesita, en nuestra opinión, es dirección, materia gris, recursos económicos y voluntad política para coger el toro por los cuernos.

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