El Mar Menor necesita un PLAN

No cesan de aparecer noticias sobre el Mar Menor: declaraciones políticas; pronunciamientos del Comité Técnico; opiniones periodísticas; o relatos de hechos que suceden en su entorno y que, de alguna manera, pueden alterar su estado. El Ejecutivo Regional pide conclusiones al Comité Científico, éste, por medio de su portavoz, Angel Pérez Ruzafa, dice que no hay prisa y pide agilidad al Ejecutivo, ¿se abren las golas o no?, para «reyes» tiene que estar finalizadas las barreras vegetales, la CHS desmantela el salmueroducto que nos costó 36 millones de euros, el Consejero del Agua recrimina a los responsables que lo hagan, etc, etc. Todo ello refleja un ambiente de desconcierto, que, al parecer, nadie se atreve a despejar.

Nos parece evidente que la solución del problema que aqueja al Mar Menor, que para nada es menor, tiene que llegar de una actuación coordinada de la Administración Central y la Regional, y por qué no con el inestimable apoyo de la Unión Europea. No nos cansaremos de decir que lo primero que hay que hacer es identificar el problema a resolver.

Prácticamente «todo el mundo» considera que la agricultura del Campo de Cartagena es la responsable del estropicio, pero ¿es toda la agricultura igualmente responsable? y ¿hasta qué punto es responsable?. ¿Podríamos decir que el problema del Mar Menor quedaría resuelto si acabamos con las explotaciones agrícolas actuales?, ¿podría ser suficiente con reducir la superficie explotable?.

Desde esta página creemos que existe un Mar Menor sostenible, si no con las características «originales», si al menos con un alto nivel de calidad que haga que los veraneantes vuelvan a sus playas y que sea compatible con un determinado tipo de agricultura y probablemente con una menor superficie cultivada. Esto último, que no se dice abiertamente, puede que sea un camino para alcanzar este compromiso que desde aquí proponemos. Aunque partiéramos única y exclusivamente de presupuestos económicos (lo que en este caso sería un error monumental), hay que tener en cuenta que el Mar Menor también genera riqueza y que inevitablemente el Ejecutivo tiene que intentar maximizar el conjunto.

Exponemos en esta web nuestra VISIÓN sobre el problema y cómo abordarlo. Entendemos, por experiencia, que este es el mejor camino para resolverlo. Creímos entender que la creación de la Dirección General del Mar Menor era un primer paso en ese camino. El tiempo pasa, la desconexión entre las Administraciones se muestra palmaria, la información que llega es escasa y preocupante. Y todo parece indicar que el tiempo juega en nuestra contra.

Para resolver el problema y terminar con las especulaciones, resulta de una lógica aplastante pensar que el Mar Menor necesita un PLAN, así con mayúscula, con propuestasplazos y presupuestos, que contenga el diagnóstico de los técnicos, los plazos de ejecución de estudios y obras a realizar y los presupuestos de las mismas y el origen de los fondos.

Esperemos que, aun cuando no se haya verbalizado, ese PLAN esté en la cabeza de alguien y en marcha. De otra manera estamos perdiendo el tiempo y puede que incluso el Mar Menor.

 

El carro delante de los bueyes

 

La Opinión de Murcia nos informa hoy (23 de noviembre de 2017) de que «El Ministerio estudiará el volumen de agua que llega del acuífero al Mar Menor» estudio con el que se pretende conocer las características del acuífero Cuaternario del Campo de Cartagena y su conexión con el Mar Menor. El importe será de novecientos mil euros y su duración de catorce meses. Este estudio, según la información publicada, se refiere al acuífero más superficial ( los terrenos geológicamente más recientes), si bien se integrará en él la red oficial de piezometría (niveles de agua en los pozos) existente, en la que se instalará una red de monitorización hidrogeológica (parámetros fisicoquímicos del acuífero), se entiende que del acuífero Cuaternario, y el,o los acuíferos profundos.

A estas alturas del partido resulta que vamos a estudiar la calidad y cantidad de las aguas que entran en la laguna subterráneamente. ¿Qué hay de las aguas superficiales?. ¿Tenemos algún estudio hidrológico que evalúe las aportaciones (en calidad y cantidad) a través de las ramblas que desaguan en la laguna?.  Si no conocemos los volúmenes de agua procedentes del Campo de Cartagena que desembocan en el Mar Menor, ni en cantidad ni en calidad (si lo supiéramos no tendríamos que estudiarlo), ¿qué decisiones estratégicas se pueden tomar para mejorar la calidad de sus aguas?. Y todo esto se anuncia desde la Dirección General del Agua. ¿Para qué se ha nombrado a un Director General del Mar Menor?. Simultáneamente se le pide al Comité Científico soluciones «ya». Igual estamos poniendo el carro delante de los bueyes.

Anexo: De las entradas de agua desde el Mediterráneo hablaremos otro día.

Addenda: Agradecemos a Don Francisco Jódar que califique como «ágil» la respuesta del Ministerio. Su adjetivación también lo califica.

Los Urrutias

El toro por los cuernos

La Verdad publica hoy (22 de noviembre de 2017) en su diario digital hasta tres artículos relacionados con el Mar Menor. Recoge en su página web unas declaraciones de la portavoz del Gobierno Regional en las que urge al Comité Científico a emitir su informe sobre el Mar Menor; el resultado de una investigación de la UPCT en la que se «abre el camino hacia una agricultura circular» (¿?); y un artículo de opinión «Recuperar el Mar Menor sin pausa, pero sin prisa«.
Las prisas siempre han sido malas consejeras. Cuando el Gobierno Regional se ha decidido, por fin, a nombrar un Director General para el Mar Menor lo menos que debería hacer (por coherencia y respeto profesional) es dejarlo trabajar. Si en 2010 «El Mar Menor está mejor que nunca y no vamos a reducir regadíos«, en palabras del Consejero de Agricultura, creo que no corresponde ahora salir «como pollo sin cabeza» porque «nosotros necesitamos actuar ya» en palabras de la portavoz, y más tratándose de gobiernos, el de entonces y el de ahora, correspondientes al mismo partido.
Ya hemos expuesto en esta página cuáles son, en nuestra opinión, las líneas de actuación que deben llevar a tener, si no el Mar Menor que fue, al menos un Mar Menor con posibilidades de mantenerse con un alto nivel de calidad en un futuro.
Insistimos en que es necesario, imprescindible, tener herramientas tecnológicas, disponibles en el estado actual de la ciencia y la técnica, que permitan evaluar la respuesta del mar ante escenarios distintos. Bienvenidas las técnicas que permitan reducir los niveles de nitratos que la agricultura aporta al Mar Menor, bienvenido el aprovechamiento, hasta la última gota, de los recursos hídricos, y cualquier otro adelanto científico que minore el impacto de la agricultura en el Mar Menor.
Aun cuando los orígenes del problema parecen estar claros,no se trata de culpabilizar a nadie. Se trata de identificar, con precisión, el problema a resolver, las posibles actuaciones para resolverlo, prever las consecuencias de la implantación de cada una de las actuaciones y por último la puesta en marcha de las actuaciones que se consideren efectivas. Actuar por actuar y legislar porque hay que hacer algo es dar palos de ciego en la resolución de un problema, que lo que necesita, en nuestra opinión, es dirección, materia gris, recursos económicos y voluntad política para coger el toro por los cuernos.