RAMSAR

Ramsar es una pequeña población de Irán de apenas 35.000 habitantes situada a orillas del Mar Caspio, que para la mayor parte de los habitantes del planeta habría sido ignorada a no ser porque en el año 1971 en esta localidad se firmó La Convención sobre los Humedales, llamada la Convención de Ramsar, que es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos, al que están adheridos 170 países con un total de 2.341 emplazamientos que abarcan una superficie de 252.424.157 ha.

El reino de España es uno de los firmantes de esta Convención firmada que contempla 75 sitos Ramsar con una superficie de 304.564 ha a enero de 2019, y entre otros emplazamientos se incluyen Doñana, Las Tablas de Daimiel, La Albufera de Valencia, Las Lagunas de La Mata y Torrevieja y otros múltiples emplazamientos hasta alcanzar el número citado.

El Mar Menor está incluido en la lista de sitios Ramsar con el número 0706 y el puesto ESP-33, con fecha de adhesión de 4 de octubre de 1994. En 2011 se sumaron a la Convención otros dos emplazamientos situados dentro de la Comunidad Autónoma de Murcia, las Lagunas de Campotejar y las Lagunas de las Moreras.

El texto de La Convención Relativa a los humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, nombre oficial completo de esta Convención, https://www.ramsar.org/sites/default/files/documents/library/scan_certified_s.pdf,  incluye un Preámbulo y doce Artículos, que contienen la razón de ser, definiciones de los espacios que se pueden adherir al Convenio y los compromisos que adquieren los firmantes.

El artículo 3 del Convenio incluye la obligación de los estados firmantes de «elaborar y aplicar su planificación de forma que favorezca la conservación de los humedales.. y su uso racional» así como «tomar las medidas necesarias para informarse acerca de las modificaciones de las condiciones ecológicas de los humedales de su territorio….que se hayan producido o puedan producirse como consecuencia del desarrollo tecnológico, de la contaminación o de cualquier otra intervención del hombre».

Las últimas noticias https://www.laverdad.es/lospiesenlatierra/blog/menor-historia-continua-20190403202925-nt.html sobre la inacabada historia de las desalobradoras, pozos ilegales y demás chanchullos ponen de manifiesto que al menos el artículo de la Convención citado se incumplió y se sigue incumpliendo y sin atisbo de que se realicen actuaciones contundentes que permitan hacer pensar que se tiene voluntad de cumplir con lo firmado. Y si atendemos a las palabras del presidente de COAG (al parecer implicado en alguna de las infracciones citadas) : «todas las Administraciones sabían lo que estaba ocurriendo».

Y yo me pregunto: ¿ES POSIBLE QUE VALGA TAN POCO LA FIRMA DEL REINO DE ESPAÑA?

 

 

 

 

 

 

Lo que hay que hacer

El MAPMA saliente se ha despedido con un Estudio  sobre el Mar Menor (Análisis de soluciones para el objetivo del vertido cero al Mar Menor proveniente del Campo de Cartagena) que al Gobierno Regional no le ha sentado nada bien. En la última entrada de este blog comentaba las declaraciones de FLM en las que manifestaba, alto y claro, «sabemos lo que tenemos que hacer», aunque llamaba la atención que no expusiera ni siquiera un esbozo. La portavoz del Gobierno ha manifestado que el informe técnico y científico es duro y que presentará numerosas alegaciones. Parece que «lo que hay que hacer» no es del gusto del Gobierno Regional.  

Las asociaciones de agricultores del Campo de Cartagena se han sumado a las declaraciones del Gobierno Regional con un discurso victimista que reclama que se deje de «crimininalizar al sector», como si la constatación de la «eutrofización» del Mar Menor, que ha generado una «crisis ecológica grave» con «elevados niveles de nitratos» y la «alteración drástica de las comunidades biológicas asociadas» (los entrecomillados son copia literal del estudio) fuesen consecuencias ajenas a la actividad agrícola de la zona.

Las soluciones que propone el estudio se dirigen fundamentalmente a modificaciones cualitativas, e incluso cuantitativas, en la agricultura del Campo de Cartagena, y también en la ganadería. Se trata de «resolver la llegada de contaminantes al Mar Menor procedentes del Campo de Cartagena a través de las aguas superficiales y subterráneas». Las actuaciones se centran en minimizar este problema, y se plantea «mejorar la fertilización y adaptar el modelo productivo para reducir su uso»; «adecuar las instalaciones de almacenamiento de las deyecciones ganaderas»; «establecer un régimen de explotación de la masa de agua subterránea y reducir los retornos de agua de riego»; «controlar los procesos erosivos y mejorar el sistema de saneamiento». A mi entender, solamente la mejora del sistema de saneamiento es ajena al sector agrícola y ganadero.

Los escenarios que plantea el Estudio, se han denominado: «cero o tendencial»; «objetivo»y un intermedio, denominado «adaptativo». El «tendecial», el que se viene practicando (si obviamos los aumentos de superficie cultivable), tiene un pronóstico muy oscuro: «empeoramiento drástico a futuro». El escenario «objetivo» plantea distintas actuaciones que inciden, fundamentalmente, en cumplir la legislación vigente («lo que supone un avance en la rectificación de los hábitos del pasado», aunque parezca mentira); mejorar la fertilización, cambio del modelo productivo y sustrato confinado en aproximadamente la tercera parte de la superficie cultivada. Lo que debe entenderse, a mi parecer, que hay que disponer un sustrato impermeable que permita recoger las escorrentías de los riegos y descontaminarlos (sin duda la cláusula más restrictiva). El escenario «adaptativo» no deja de ser sino un camino de un escenario a otro.

Con todo ello, los resultados del Estudio no son la peores noticias que ha recibido el sector agrícola del Campo de Cartagena, la televisión pública alemana ARD ha emitido un reportaje en el que culpa a la industria agroalimentaria de contaminar la laguna y cuestiona el consumo de los productos de la Región. Y esto si que puede ser un gravísimo problema. Los consumidores de los países más desarrollados (los que comprar nuestros productos agrícolas) son muy sensibles a los problemas del medio ambiente y, si las organizaciones medioambientalistas inician una campaña en profundidad, el boicot puede tener éxito, lo que sería nefasto para la economía murciana

Con las conclusiones de  este Estudio, la crisis ecológica grave del Mar Menor y la espada de Damocles que se cierne sobre la aceptación de nuestros productos agrícolas por parte de los consumidores europeos, parece que ha llegado el momento de hacer «LO QUE HAY QUE HACER», pues de otra forma corremos el riesgo de perder del todo nuestro Mar Menor (y su contribución al PIB de la Región) además del mercado europeo de los productos agrícolas de la zona.

PD. No estaría de más que se hiciese un estudio económico que reflejase el peso del sector servicios de la zona (que pudiera verse afectada por un empeoramiento drástico del Mar Menor) y el del sector agropecuario del Campo de Cartagena. Si ya existe, y alguien me puede proporcionar el enlace, agradecería que me lo hiciese llegar.

 

 

 

 

 

 

«Sabemos lo que hay que hacer»

El Presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia ha manifestado, después del consabido “yo no he sido”, que “sabemos lo que tenemos que hacer”, pero no dice qué es lo que hay que hacer. Después de ene años regentando la Comunidad el líder del PP murciano se desmarca de la política negacionista de su partido ante la debacle de gestión del Mar Menor y dice que su Gobierno será el que solucione el problema.

El problema del Mar Menor es un problema complejo, de ello no cabe la menor duda, pero no por su complejidad deviene en irresoluble. La cuestión fundamental, a estas alturas, es saber si el Ejecutivo murciano está dispuesto a asumir las actuaciones que se deriven de un estudio serio e independiente.

Mientras que el Presidente de la Comunidad se vanagloria de que «en un año la mejoría es incuestionable», las playas del Mar Menor se quedan sin bandera azul.

La preocupación de la Unión Europea, y su propuesta de aportar fondos, y sobre todo “aportar expertos” pone en cuestión, en mi opinión, el trabajo que el Comité Científico está realizando. Sin cuestionar los trabajos que se estén llevando a cabo, esta propuesta de la UE parece vislumbrar lo que al menos una parte de los murcianos pensamos: o no se sabe qué es lo que hay que hacer, o no existe voluntad política de hacer “lo que hay que hacer”.

En ambos casos, más en el segundo que en el primero, la situación es preocupante. A todo ello contribuye de manera manifiesta el ostracismo que se practica por parte del Ejecutivo murciano.

El problema se trata de paliar manifestando la de millones de euros que se van a destinar al Mar Menor, sin especificar el destino de la inversión. Las actuaciones que se proponen nos dicen de paseos marítimos, balnearios, filtros verdes, cuando no nos hablan de la famosa “araña finlandesa” o del dragado de las golas. ¿Son estas actuaciones las que van a devolver la calidad de las aguas del Mar Menor a valores ambientalmente razonables?. Seguro que no.

La Unión Europea viene a reforzar lo que venimos decidiendo desde el principio de nuestro BLOG: la solución del problema, si es que se quiere solucionar, tiene que venir de la mano de expertos, por supuesto soportados económicamente, que dictaminen la dimensión del problema y las soluciones que tiene.

Mientras no exista este dictamen, ni sabemos lo que hay que hacer ni podremos abordar la solución del problema. Por más que el Presidente nos diga que “sabemos lo que hay que hacer”. Y si lo sabe que lo diga alto y claro. 

 

 

Los datos

La Verdad y La Opinión de Murcia nos informa de la existencia de un  estudio sobre los vertidos al Mar Menor del acuífero del Cuaternario de el Mar Menor. El estudio parece que ha sido realizado por empresas especialistas y financiado por la Comunidad de Regantes del Arco Sur. Los resultados de este estudio se adelanta a los del estudio contratado a TRAGSA por el Ministerio de Medio Ambiente.

El estudio cifra en 46 Hm3 el vertido al Mar Menor a través del Cuaternario del Campo de Cartagena. Sin menoscabar la calidad de los resultados obtenidos, que al parecer concuerdan sensiblemente con los que obtuvo el Instituto Geológico y Minero, el informe cifra en un 5% la aportación al Mar Menor del Cuaternario, en el ámbito del Arco Sur.

No recurriré al viejo aforismo: » excusatio non petita, accusatio manifesta» para valorar los resultados del estudio, aunque el subyacente «yo no he sido» llama la atención. Entiendo que, en media, la pluviometría en el Arco Sur y la morfología y composición del terreno son análogas a la del resto del Campo de Cartagena y consecuentemente la filtración debe ser equivalente. De ello se deriva que, o bien la superficie del Arco Sur es del orden del 5% de la totalidad del Campo de Cartagena, o parte del agua percolada, por las características del Cuaternario, se deriva hacia el sector norte y por esta zona aporta al Mar Menor. En cualquier de los dos casos no hay ninguna razón, basándonos solo en esta información, para exculpar a la Comunidad de Regantes del Arco Sur de su contribución al deterioro del Mar Menor.

Los volúmenes de los vertidos del Cuaternario del Campo de Cartagena al Mar Menor, y las características físico-químicas de estas aguas, son fundamentales para realizar una correcta modelización de la laguna y poder analizar, a través del modelo, los distintos escenarios que permitan tomar decisiones con vistas a mejorar la calidad ambiental del Mar Menor. Es por ello necesario que el consenso científico sea el máximo en este campo y que se aunen esfuerzos para alcanzar unos resultados con un alto grado de fiabilidad. En este sentido se echa en falta la sincronía entre la patronal agrícola y el Ejecutivo Regional.

Es evidente que corresponde a la Comunidad Autónoma liderar la regeneración de la calidad de las aguas del Mar Menor, y para ello, además de los recursos técnicos y económicos, debe involucrar en el proyecto a los distintos sectores actuantes y a la sociedad en general. Resulta desolador la actuación «por libre» de Las Comunidades Agrícolas del Campo de Cartagena; la queja fundamentada de los alcaldes de las poblaciones limítrofes con el Mar Menor; el abandono de los foros institucionales de las asociaciones medioambientales y plataformas creadas en su defensa y, en general, la desconfianza y falta de credibilidad que la sociedad manifiesta acerca de la capacidad del Ejecutivo Regional.

El Consejero responsable, sea cual sea en este momento su denominación, no es capaz de articular una línea de actuación coherente que ponga al Mar Menor en vías de su recuperación. En menos de un año la Dirección General del Mar Menor ha sido absorbida, asimilada por la Dirección General de Medio Ambiente, o viceversa, con un terrible ruido de fondo poco ejemplarizante. Si se quiere revertir la situación (¿?) es necesario que la política regional acerca del Mar Menor se exponga claramente a los distintos sectores sociales involucrados y ganar con ello credibilidad y apoyo a las actuaciones que se pongan en marcha.

Es fundamental conseguir una alta cota de credibilidad social. Para ello es necesario practicar una política de transparencia informativa y hacer partícipes a los distintos Ayuntamientos , asociaciones medioambientales y sociales. Y todo ello no se consigue con reuniones de entretenimiento, sino informando verazmente sobre la situación real del Mar Menor: con DATOS

 

 

 

 

El elemento afectivo

El Gobierno Regional acaba de presentar la Estrategia de Gestión Integrada de Zonas Costeras del Sistema Socio-Ecológico del Mar Menor y su Entorno, trabajo realizado por la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la Universidad de Cádiz.El catedrático director del equipo de expertos que ha realizado el trabajos se ha visto sorprendido por un «elemento afectivo» que no ha encontrado en otros lugares y  manifesta que «el Mar Menor será lo que ustedes quieran», y la pregunta que inmediatamente se me viene a la cabeza es ¿y qué queremos que sea?. A continuación se me plantean otras cuantas que no quiero dejar de exponer: ¿quién decide lo que queremos que sea?; ¿es posible, una vez decidido, conseguir el objetivo?.

No he leído el trabajo realizado, y evidentemente no voy a entrar en una valoración del mismo, pero me parece excesivo, por irreal, plantear que el Mar Menor será lo que queramos. ¿Quién no desearía que el Mar Menor fuese como era hace cincuenta años?, probablemente todos estaríamos de acuerdo, si ello fuera posible, pero mucho me temo que transformar la agricultura del Campo de Cartagena en la agricultura de secano, que era hace cincuenta años, no sea un escenario planteable. Tampoco parece planteable reducir la presión urbanística a niveles de entonces, o cerrar la canal de El Estacio o revertir tantas y tantas actuaciones que han conducido a que la laguna se encuentre en la situación actual.

En nuestra página web http://marmenor.fundacionlosalamos.es/ hemos enunciado, desde su origen, lo que denominamos «Una propuesta posibilista» para recuperar el Mar Menor. La propuesta, elaborada y reenviada a algunos de los miembros del Comité Científico antes de crearse la página, enumera diversas actuaciones en el campo social, científico, sectorial y político, que consideramos necesarias para conseguir que las aguas del Mar Menor tenga un «razonable» nivel de calidad.

Entiendo, como no puede ser de otra manera, que el Mar Menor está en un proceso de eutrofización y que es necesario poner en marcha un plan de actuación para detener  dicho proceso y recuperar, si no los parámetros originales, al menos una calidad «aceptable» de las aguas y de su entorno. Se repite por parte de los diversos partidos políticos que hay que hacer compatible la agricultura del Campo de Cartagena y la calidad ambiental del Mar Menor, pero desconocemos si ello es posible y, en caso de que lo sea cuales son las actuaciones que hay que poner en práctica.

Creo que la respuesta a la compatibilidad de la agricultura y la calidad de las aguas del Mar Menor solamente puede venir de la mano de una modelización del Mar Menor que permita plantear distintos escenarios para prever hacia donde se va por el camino que llevamos y las actuaciones necesarias para desviarnos hacia horizontes más confortables ambientalmente. De la información que nos suministra el Canal Mar Menor quiero deducir que se está trabajando en esta línea. La colocación de los medidores de corriente para conocer el intercambio de caudales con el Mediterráneo, que supongo se complementarán con parámetros fisico-químicos de esas agua, conjuntamente con los resultados del estudio que se contrató con Tragsa sobre el acuífero del Cuaternario del Campo de Cartagena y los demás parámetros que se están midiendo en la propia laguna, parecen apuntar en esa dirección.

Esta información, si es cierta mi hipótesis, es la información esencial que debería trasladarse al Comité de Participación Social, en vez de relatar las actuaciones de la «araña finlandesa», el dragado de las golas y otras ocurrencias, que ni tienen que ver con la solución del problema, ni han sido apoyadas por el Comité Científico. Claro está que este camino tiene un problema, que probablemente los responsables de la Comunidad Autónoma no quieren asumir.

Si de la modelización resulta que el nivel de explotación agrícola actual y la calidad de las aguas del Mar Menor no son compatibles habrá que tomar partido por reducir la actividad agrícola o continuar con el proceso de eutrofización y entonces tendrán que decidir acerca de «qué es lo que queremos para el Mar Menor». Y para tomar esa decisión creo que a nuestros políticos les falta el ELEMENTO AFECTIVO

 

Bajar la temperatura y subir la salinidad: Un binomio difícil

El catedrático de Ecología e Hidrología, Ángel Pérez Ruzafa, ha presentado al Comité de Representación Social su informe sobre la situación del Mar Menor. Resalta que «las últimas mediciones indican que ha recuperado sus valores habituales de salinidad y temperatura, y los nutrientes están en valores bajos». Bienvenidas sean las buenas noticias. No obstante comenta que «El equilibrio sigue siendo tan frágil que cualquier agente externo puede retrasar o empeorar la evolución de la laguna costera».

Desde mi punto de vista, lo más preocupante de su exposición es que:«Debe tenerse en cuenta que el sistema es aún altamente sensible a factores de estrés como la subida y persistencia de temperaturas elevadas o baja salinidad, por lo que habrá que estar muy pendientes tanto de las precipitaciones, como de entradas de agua dulce como consecuencia del mantenimiento de niveles freáticos excesivamente altos».

Si consideramos el Mar Menor como una cubeta aislada, que no lo es, su temperatura dependerá, fundamentalmente, de los horas de insolación y su intensidad, supongo que también de la penetración de la misma, es decir de la transparencia, y de la evaporación. Se me hace difícil actuar sobre la insolación y la evaporación y, en el momento actual la transparencia parece también un imponderable. Resulta pues que poco o casi nada podemos hacer para rebajar la temperatura que adquiera el mar, sin aportaciones externas, ya que ésta depende de razones estrictamente meteorológicas.

Es evidente que el Mar Menor no es una cubeta cerrada. Recibe aportaciones desde el Mediterráneo, por las encañizadas y las golas; a través del nivel freático del Cuaternario del Campo de Cartagena; y de las escorrentías de las ramblas que vierten en él, fundamentalmente las de El Albujón, La Carrasquilla y  El Beal.

Las aguas del Mediterráneo tienen menor temperatura que las de el Mar Menor y, consecuentemente, su entrada contribuirá a rebajar la temperatura, pero también tienen menor salinidad, por lo que rebajarán la salinidad.

A falta de datos sobre la salinización que hayan adquirido las aguas del acuífero Cuaternario, es de suponer que, en cualquier caso, su salinidad será menor que la del Mar Menor, por lo que su entrada, rebajaría la salinidad. Su temperatura también debe de ser menor que la de la laguna, por lo que su entrada la rebajaría la de ésta. La entrada de estas aguas tiene además el efecto contaminante de la carga de nitratos y fosfatos provenientes de los abonos.

Las ramblas que desaguan al Mar Menor se nutren, básicamente, de las aguas de escorrentía. Si llueve sus aportaciones, inevitablemente, rebajarán tanto la temperatura como la salinidad del Mar Menor, ya que serán aguas frías y prácticamente sin sal. El mismo efecto tendrá el agua de lluvia que caiga directamente sobre la lámina de agua.

En resumen, cualquiera de las aportaciones de agua al Mar Menor (estamos hablando de las aportaciones relevantes) producirán el efecto de rebajar la temperatura y disminuir la salinidad.Esta es la dificultad de satisfacer el binomio. Es cierto que las aguas del Mediterráneo están más próximas, tanto en temperatura como en salinidad, a las del Mar Menor, que el resto de los afluentes, pero tampoco es menos cierto que, hoy por hoy, los márgenes de maniobra sobre estos parámetros son escasos.

Parecería deducirse de todo lo anterior que estamos en manos de la Naturaleza, pero puede que no sea así si tienen éxito las investigaciones que está llevando a cabo la Cátedra de Agricultura Sostenible de la UPCT. Según la información que nos llega (ver dossier de prensa) los experimentos piloto para desnitrificar y disminuir la salinidad de las aguas del acuífero Cuaternario son esperanzadores. ¡MUCHA SUERTE¡

 

Consenso y Mar Menor

La Ley de Medidas Urgentes para Garantizar la Sostenibilidad del Mar Menor parece que está preparada para su aprobación en la Asamblea Regional a principios del próximo mes. Todos los partidos políticos presentes en la Asamblea están de acuerdo en hacer compatible la explotación agrícola y la conservación del Mar Menor. Discrepan en el alcance de las medidas e incluso en la idoneidad de algunas de ellas.

Si nos atenemos a las declaraciones, a título personal, del portavoz del Comité Científico ( ¿existe todavía?) las medidas contempladas en la Ley son beneficiosas para la salud de la laguna. Pero cabe preguntarse, a falta de un pronunciamiento de dicho Comité, ¿son suficientes para resolver el problema medioambiental del Mar Menor?.

Las agresiones al Mar Menor en los últimos años han sido múltiples, pero parece innegable que ha sido la agricultura, con el modelo de explotación seguido, la causante de la EUTROFIZACIÓN del Mar Menor. La contaminación con nitratos puede considerarse como la causa fundamental en el proceso de degradación al que asistimos.

En principio podemos decir que o se cambia el modelo, o se reduce la superficie cultivada ( o las dos cosas a la vez), o seguiremos por la senda de condenar al Mar Menor a la muerte por eutrofización. Si seguimos haciendo las mismas cosas obtendremos el mismo resultado, pero empeorando progresivamente la situación actual.

Es innegable que el problema tiene una dimensión social, económica y medioambiental, que debe ser abordada desde el punto de vista político, pero no es menos cierto que la solución tiene que ser técnica.

El estado actual del conocimiento permite desarrollar una modelización del Mar Menor en la que se incorporen las variables más relevantes: química, hidrológica, hidrogeológica, hidrodinámica y biológica. Este modelo permitiría, una vez contrastado, poder evaluar las consecuencias de las distintas actuaciones y marcar las líneas maestras de una actuación que nos llevara a revertir la situación actual.

A partir de estas líneas maestras se podría redactar, entonces si, una Ley que nos llevara a resolver el problema, con un alto grado de fiabilidad, porque con el consenso o sin el, si no se tiene en cuenta que la solución del problema tiene que venir de la mano de la técnica, no se llegará a una solución.

Si de lo que se trata es de «hacer algo» pues ya hay un Proyecto de Ley, que previsiblemente será aprobado y que, si luego se hace cumplir, en el mejor de los casos no empeorará la situación actual (o si, no se sabe). Si queremos resolver el problema medioambiental del Mar Menor habría que abordar un PROYECTO DE SOSTENIBILIDAD  con participación de técnicos especializados en cada una de las áreas y que integrara las distintas disciplinas para diseñar un Plan de Actuación con definición de actividades, plazos y presupuestos.

El comportamiento de la naturaleza no se guía por consensos, ni por los deseos de los políticos, por más que estos tengan el loable fin de hacer compatible la agricultura del Campo de Cartagena y la Sostenibilidad del Mar Menor.

La huida

 

Las golas del Mar Menor

Según nos informa la prensa (ver el Dossier de Prensa de esta página), el Gobierno Regional APUESTA por «pequeños dragados superficiales» en las golas del Mar Menor. La decisión parece que llega al Comité Científico como las lentejas ( si quieres las tomas y si no las dejas), sus miembros han adoptado posturas distintas ( según su carácter, es de suponer) unos se han levantando  y se han ido, otros manifiestaron su desacuerdo y el portavoz del Comité dice que «se descarta un dragado indiscriminado y que habría que hacer un estudio de impacto ambiental«. Diríamos, y es una opinión no contrastada, que no es partidario

Cualquiera que se haya enfrentado a la dinámica costera, por el camino que haya sido, se ha tropezado en algún momento con el estudio que Putnam, Munk y Traylor, por la mitad del siglo pasado, realizaron sobre esta materia. A falta del artículo original ( no todo se puede encontrar en internet, o al menos no hemos sido capaces de hacerlo), vamos a recoger lo que sobre este tema dicen Komar e Inman (1970): «Cuando las olas rompen, formando un ángulo con la playa, generan corrientes paralelas a lo largo de la costa.. estas corrientes interaccionan con las olas y producen un transporte de arena en la dirección de las corrientes».

Si como, es el caso, la playa de La Manga tiene dirección N-S y el oleaje dominante (el «levante») sopla en el entorno del NE, el análisis de los autores citados indica que la componente de las corrientes a lo largo de la costa, y consecuentemente del transporte de arena, tienen dirección sur. Esto es fácilmente comprobable en las proximidades de la zona de las golas de las que estamos hablando. Los que frecuentan las playas próximas al puerto de San Pedro lo habrán constatado.

La playa de La Torre Derribada, situada al norte del puerto ha aumentado su superficie, como consecuencia del efecto barrera que el dique norte del puerto ofrece al transporte hacia el sur de la arena, según nos dice el análisis comentado. Por el contrario la playa de La Llana está sufriendo un fenómeno de regresión claro, hasta el punto de tener que proteger con escollera el bar situado al lado del puerto, además de la acumulación de algas que hay en la zona de entrada. Como la aportación de arena desde el norte ha sido cortada, por la construcción del puerto, la dinámica litoral transporta la arena de esta playa hacia el sur. En la Webreferencias de esta página se puede comprobar este fenómeno mediante la comparación de las fotos aéreas de la zona en el período registrado en: «Mapa de bolsillo: comparador de fotografías en distintos años».

Según lo anteriormente expuesto, y constatable por distintos medio, tenemos un transporte de arena de norte a sur en la zona de La Manga. Ello nos hace pensar que la reducción de la profundidad de las golas es un fenómeno natural, y que su dragado será efímero ya que el aporte de arena desde el norte se seguirá produciendo, mientras quede arena al sur del puerto. También puede suceder que alguna de las actuaciones que se han realizado en la zona de El Estacio hayan ralentizado el aporte de arena hacia el sur, y  acelerado la reducción del calado de las golas. Tenemos el mismo problema, aunque probablemente potenciado respecto al fenómeno natural.

Por otra parte, según los expertos en la materia de las Universidades de la CARM y otras instituciones oficiales, las aguas del Mar Menor se renuevan cada dos meses, aproximadamente, a través del canal de El Estacio. Este si que fue dragado a conciencia, y en profundidad, para facilitar la entrada al Puerto Tomás Maestre.

Los datos parecen indicar que, naturalmente o de forma inducida, la reducción del calado de las golas se va a seguir produciendo; que existe una tasa de renovación muy importante a través del canal de El Estacio, y que, según todos los indicios, el Comité Técnico no es totalmente partidario (por suavizar la adjetivación). ¿Por qué se plantea entonces su dragado?

La ceremonia de la confusión continua, las acciones que se nos presentan, no solamente son inconexas como hasta ahora, sino que además se toman sin el consenso del Comité Científico, y seguimos evidenciando la  falta de un PLAN que refleje los estudios y trabajos a realizar, los plazos y los presupuestosTodo ello hace que, en nuestra opinión,  la MUERTE por EUTROFIZACIÓN esté cada día más próxima

¿Cuál será la próxima APUESTA?. Hagan juego señores. 

 

Galgos o podencos

En declaraciones a Europa Press, que se recogen en el Dosier de Prensa de esta página, el Delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia manifiesta que «las aguas del Mar Menor son aptas par el baño» y que «no hay problema de contaminación».

La primera afirmación es creíble «a pies juntillas», sería impensable que los responsables de Sanidad de la Comunidad pusieran en peligro la salud de los murcianos y demás personas que a lo largo del año se acercan a bañarse a las riberas del Mar Menor.

La segunda afirmación se adentra en los caminos de la semántica y ahí es necesario empezar a matizar. El Delegado menciona que lo que hay «es un exceso de nitratos -abonos agrícolas-, favoreciendo a su llegada al mar que las microalgas florezcan dando el tono verdoso al agua». El Delegado lo que está describiendo es un proceso de EUTROFIZACIÓN, palabra, que si hacemos caso a Wikipedia, «deriva del griego y significa bien nutrido. Y no es  sinónimo o equivalente de contaminación».

El Delegado se reafirma en la existencia del proceso de eutrofización, consciente o inconscientemente, cuando afirma «los pescadores aseguran que las últimas campañas de dorada, lubina y langostino están siendo de las más espectaculares en cuanto a capturas; de récords». Obviamente, si hay un exceso de nutrientes ( nitratos y fosfatos), los peces tienen más alimentos y las capturas aumentan, aun cuando no nos dice cuál es el importe de las capturas en comparación al pasado, ni si los metales pesados, procedentes de las escorrentías de las minas de La Unión, contribuyen a ello ( permítasenos, por favor, la ironía).

También el color verdoso que menciona el Delegado está en el proceso de eutrofización. Siguiendo con la misma fuente: «En ecosistemas acuáticos, con la eutrofización empiezan a proliferar algas unicelulares, en general algas verdes«.

Continua el Delegado describiendo el proceso de eutrofización con el segundo paso del mismo: la turbidez. El Gobierno de España está colaborando con el Ejecutivo regional, que es quien tiene las competencias en materia de Medio Ambiente, «a fin de dar soluciones al problema de turbidez» de la laguna salada. Si seguimos haciendo caso al proceso que nos describe Wikipedia (hay muchas publicaciones técnicas que dicen lo mismo) «la explosión de algas que acompaña a la primera fase de la eutrofización provoca un enturbiamiento que impide que la luz penetre hasta el fondo del ecosistema«.

Nos comunica en su comparecencia que «en breve, se van a iniciar la ejecución de los sondeos perimetrales al objeto de captar las aguas subterráneas del acuífero del Campo de Cartagena que acceden a la laguna». Desconocemos si esta actuación es la misma que nos anunció el Consejero del Agua, en la que nos hablaba de un estudio del acuífero Cuaternario del Campo de Cartagena, y no de captaciones. Así mismo comenta que reforzará el Comité Técnico con expertos en dinámica marina y movimientos del mar, y que existen 45 millones de euros disponibles para subvencionar las acciones que se decidan acometer.

Y ahí, según la fuente, termina su aportación, pero no el proceso de EUTROFIZACIÓN, cuyas consecuencias, hasta el momento, tan claramente expone.

Si continuamos leyendo, Wikipedia( y cualquier otra fuente técnica) nos dice que el paso siguiente es: « Al no llegar la luz al fondo del ecosistema se hace imposible la fotosíntesis, productora de oxígeno libre, a la vez que aumenta la actividad metabólica consumidora de oxígeno (respiración aeróbica) de los descomponedores, que empiezan a recibir los excedentes de materia orgánica producidos cerca de la superficie. De esta manera en el fondo se agota pronto el oxígeno por la actividad aerobia y el ambiente se vuelve pronto anóxico. La radical alteración del ambiente que suponen estos cambios, hace inviable la existencia de la mayoría de las especies que previamente formaban el ecosistema«. Es decir: LA MUERTE.

Por suerte, y ahora mismo desconocemos si existen otras causas, todavía no hemos llegado a este final, si bien, tal como nos ha descrito el Delegado, el proceso está en marcha y en avanzado grado de desarrollo.

Contaminación, eutrofización, turbidez, o cualquier otro vocablo sustitutivo que queramos buscar,  es indiferente para definir el problema que tenemos. Porque, sean galgos o podencos, tenemos un grave problema en el Mar Menor, que hay que abordan con un ambicioso PLAN para darle la solución que tan exclusivo enclave se merece, y los murcianos también.